¿Por qué el agua de la bahía entra por un lado y no por el otro?
Porque la marea empuja el agua contra el lado que da hacia la bahía, y el agua busca la salida más baja o el muro más débil de ese lado.
Una casa con la fachada hacia la bahía recibe la presión del agua en esa pared. Cuando la marea sube, el agua llena el espacio del garaje y de la base del muro, y si hay una puerta, una ventana baja o una rejilla de ventilación, pasa por ahí. El otro lado de la casa, el que da hacia la calle o hacia el patio de atrás, puede quedar sin agua. Por eso la inspección empieza por el lado de la bahía. El técnico sigue la línea de agua por dentro y por fuera, y al final sabe cuál fue el camino que tomó. Esa información no se da por teléfono, porque cada casa tiene una distribución distinta y un muro diferente. Se da al ver la casa, con fotos y una marca en el plano que el dueño puede guardar.
¿Qué trae el agua de la bahía que no trae la lluvia?
Arena, lodo, sal y restos de lo que el agua tocó en el camino. La lluvia cae limpia, pero el agua de la bahía no.
El agua de la bahía pasa por la orilla, por los jardines y por las calles, y se carga de lo que encuentra. Cuando entra a la casa, deja una capa de arena y lodo en el piso del garaje y en la base de los muros. La sal que queda atrae humedad al material, así que un muro que parece seco puede volver a mojarse después. Por eso el técnico no da por cerrado el trabajo al sacar el agua. Limpia la capa de lodo, mide de nuevo y vuelve a medir después de unos días. Cuando la lectura se mantiene baja, la zona se da por terminada. Lo que se retira, como el pad o el aislamiento que tocó el agua salada, se entrega con su registro para que la aseguradora lo revise.
¿Qué pasa con el garaje y los aparatos eléctricos?
El garaje se seca primero porque es el lugar donde el agua se queda más tiempo. Los aparatos eléctricos mojados no se encienden hasta que un electricista los revise.
Un refrigerador, una lavadora o un calentador de agua en un garaje del lado de la bahía pueden tener agua en la base o en el motor. Ninguno de esos aparatos se debe conectar ni encender mientras esté mojado. El técnico marca el aparato y avisa al dueño para que lo revise un especialista antes de usarlo. El garaje, por su parte, se seca con el mismo método que el piso bajo: extracción, lectura de la base del muro y equipo de aire. La puerta del garaje se deja abierta solo cuando el clima lo permite y el equipo no está en el paso del aire. Si la puerta se cierra con equipo adentro, el aire húmedo no sale y el secado se alarga.
¿Qué hacer si el agua vuelve con la siguiente marea?
Se revisa la entrada que usó el agua, se marcan las lecturas y se decide si hace falta cambiar una puerta o sellar un muro.
Una casa del lado de la bahía puede recibir el agua otra vez en la siguiente marea alta, si la entrada no se revisó. Por eso el técnico revisa la puerta, la rejilla, la ventana baja y la base del muro antes de cerrar el trabajo. Si el agua entró por una puerta que no cierra bien, se recomienda cambiarla o ajustarla. Si entró por la base de un muro exterior, se mide la humedad después de sellar esa base. Ninguna de estas reparaciones se promete por escrito, porque el que decide si la casa es segura es el dueño con su propio contratista de construcción. El técnico describe lo que vio y lo que midió, y deja constancia de la entrada que usó el agua.
¿Y los pueblos detrás de las bahías?
Pleasantville y los pueblos del continente reciben el daño de la bahía por caminos más lentos y con más agua estancada en el patio.
Pleasantville está en el lado de las bahías traseras, al oeste de Atlantic City, y cruza las bahías desde las ciudades de la isla. En esos barrios el agua de la bahía no siempre entra por la puerta. A veces sube por el patio, se queda en el desagüe y luego entra por el piso bajo de la casa. Por eso la revisión empieza por el patio, el desagüe y la línea de la casa, y sigue hacia adentro. El secado se planea según el tamaño de la superficie mojada y de la altura del agua. El resultado final es el mismo que en la isla: un registro de lecturas y una casa seca, con el trabajo explicado en cada paso.