¿Cuántos días tarda el secado en Atlantic City?
El tiempo lo decide la lectura, no el calendario. El secado termina cuando los materiales bajan a un nivel normal y se quedan ahí.
Un cuarto con agua en el piso y en la base del muro, que se sacó en la primera visita, suele tardar varios días en llegar a una lectura normal. Un muro con una cavidad mojada por dentro tarda más, porque la madera y el aislamiento se secan despacio. En una casa de la costa el aire trae humedad en casi todos los días del año, así que el técnico no puede contar con que el aire de afuera ayude al secado. Lo que sí puede hacer es mover el aire adentro, bajar la humedad con equipo y medir cada día. Cuando una lectura no baja en tres días seguidos, la cuadrilla busca la causa: puede ser una fuga que sigue, un muro que no se abrió a tiempo o un material que está absorbiendo más de lo que parece. Esa explicación se le da al dueño de la casa, con las lecturas en la mano, para que no tenga que adivinar cuánto falta.
¿Por qué se mide y no se calcula?
Porque cada material seca a su propio ritmo. La medición dice dónde está el agua y el cálculo solo dice cuánta agua debería haber.
Una casa tiene madera, yeso, concreto, aislamiento y acabados, y cada uno retiene agua de forma distinta. Si el técnico calcula el secado con una regla, va a tener un número igual para todo, y ese número no sirve. Por eso se usa un medidor de humedad en materiales, que da una lectura para cada punto, y un higrómetro para el aire del cuarto. El aire mide la humedad que el cuarto puede absorber, y el material mide cuánta humedad le queda. Cuando se comparan esas dos lecturas se sabe si el equipo está haciendo su trabajo. Esa es la diferencia entre un secado y un ventilador encendido, y es lo que el dueño de la casa debe pedir: un registro de lecturas, no una promesa de días.
¿Qué pasa con el yeso y la madera que no se pueden secar?
Algunos materiales se retiran porque el agua que llevaron ya no se puede sacar sin dañar lo que sostienen. El técnico lo explica antes de quitarlos.
El yeso absorbe agua y se deforma. Si el agua estuvo en contacto con el yeso por varios días, o si era agua de marea, el yeso se retira en la zona afectada y el resto se mide. La madera de un marco o de un piso puede secarse si la humedad no llegó al núcleo; si llegó, la madera se hincha y pierde firmeza, y se reemplaza. El aislamiento de fibra de vidrio o de celulosa que se mojó casi siempre se retira, porque no vuelve a su forma ni a su aislamiento. Antes de quitar cualquiera de estos materiales, la cuadrilla toma fotos y mide la zona, y el dueño de la casa firma la decisión en el registro de trabajo. Esa parte del trabajo es la que más preguntas genera, y la respuesta siempre es la misma: se quita lo que no se puede salvar y se explica por qué.
¿Qué equipo se usa para el secado?
Se usan deshumidificadores, ventiladores de aire movido y, en algunos casos, calefacción controlada. El equipo se escoge según el tamaño del cuarto y la humedad que hay que bajar.
El deshumidificador quita el vapor del aire, así que el aire del cuarto puede absorber más agua de los materiales. El ventilador mueve el aire sobre la superficie mojada, y eso acelera la evaporación del agua que quedó en la superficie. Juntos hacen el trabajo que la casa necesita, pero solo si se colocan bien. Un deshumidificador metido en una esquina no sirve para una sala de extremo a extremo, y un ventilador apuntando a la pared equivocada no seca el piso. La cuadrilla coloca el equipo según las lecturas, cierra las puertas de los cuartos que no se están secando para que el aire húmedo no se mueva hacia ellos y revisa la energía del tablero para que el equipo no se apague. Si la casa tiene un cuarto sin ventana, se pone un ventilador de salida que saca el aire húmedo hacia afuera.
¿Cuándo termina el trabajo de secado?
Termina cuando todas las lecturas están en un nivel normal y se mantienen ahí varios días, no cuando el cuarto se ve seco.
Un cuarto puede verse seco y tener agua dentro de la madera. Por eso el trabajo no se da por terminado con la vista. Se da por terminado cuando las lecturas de todos los puntos bajan a un nivel normal y no suben al día siguiente. Entonces se retira el equipo, se entrega el registro de lecturas y se explica al dueño qué se reparó, qué se retiró y qué queda pendiente. Lo que queda pendiente casi siempre es la reconstrucción: cerrar muros, pintar, poner piso nuevo. Esa es otra etapa de trabajo, y se planea y se cotiza por separado. El secado deja la casa lista para reconstruirse, pero no la reconstruye.